miércoles, 6 de noviembre de 2013

Don Alfredo Escudero y Díaz-Madroñero, Gran Collar de la Orden del Águila de Georgia

POR EL DR.JOSÉ MARÍA DE MONTELLS Y GALÁN.


Al  llegar a la provecta edad, uno puede tener muchos amigos y conocidos. También algunos enemigos. Pero sólo unos pocos a los que se les puede llamar hermanos. En mi caso, Alfredo Escudero y Díaz Madroñero es, sin duda, un hermano.


Alfredo Escudero junto al Príncipe Davit.

Hemos escrito juntos algunos libros contra el canon imperante y hemos culminado diversas iniciativas caballerescas de gozosa existencia en la actualidad. Por eso, he recibido con gran alegría la noticia de que mi amigo y hermano, Alfredo Escudero haya sido recompensado por SAR David Bagration, Jefe de la Casa Real de Georgia, con el Gran Collar de la Orden del Águila de Georgia y la Túnica Inconsútil de Nuestro Señor Jesucristo, el mismo día que su hijo el Príncipe Jorge, recibía las aguas bautismales en la Catedral de Svetitskhoveli, de manos del Patriarca y Catolicós, Ilia II.

No es baladí la circunstancia de que la concesión se haga ese día (el pasado 3 de Noviembre) tan importante en la vida dinástica de Georgia. Alfredo ha sido un extraordinario Gran Canciller de las Ordenes Reales y el Príncipe David, el mismo día que su hijo era bautizado, ha querido señalar así su gratitud para con mi hermano. El Príncipe quiso darle la sorpresa, allí en Tiflis, donde Alfredo se había trasladado para estar presente en el bautizo, de otorgarle motu proprio un Gran Collar que sólo se concede a Jefes de Estado, Jefes de Casa Real o Patriarcas de la Iglesia. La lástima es que yo no lo haya podido ver in situ. El Príncipe me había invitado, mediante una entrañable y cariñosa conversación telefónica, pero las circunstancias actuales de mi recuperación del tratamiento al que he sido sometido, me han impedido hacer el viaje. Me hubiese gustado dar un abrazo a mi querido y admirado Alfredo Escudero y rendir pleito homenaje al Príncipe Jorge Bagration Bagrationi, un niño al que el destino señala como protagonista del futuro de la nación georgiana. No ha podido ser esta vez. Barrunto que habrá más ocasiones.

Para una mayoría ingente de georgianos, Don David es la solución para los problemas de su país. Una suerte de eslabón entre la tradición y la modernidad. Y de hecho, la monarquía puede aportar estabilidad y desarrollo como ninguna otra fórmula política. A mí nada me haría más feliz que presenciar la coronación del Príncipe junto a mi hermano Alfredo, con su Gran Collar al cuello. Así sea.

Desde este blog, muchas felicidades Alfredo.

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