En 2002, durante un viaje por Castilla y León dedicado a recorrer monumentos y casas solariegas, descubrí en Briviesca un escudo de piedra que me impresionó por su presencia: el escudo corresponde a las armas de los Martínez de España, talla erosionada, la composición barroca y esa fuerza silenciosa que solo tienen los blasones que han sobrevivido siglos a la intemperie.
Aquel escudo quedó guardado en mi memoria. No lo copié, no lo fotografié con detalle, pero su estructura y su carácter se quedaron conmigo. Con los años, esa imagen, ya en Internet, se convirtió en una idea: reinterpretarlo, no como réplica, sino como homenaje.
Hoy presento aquí esa reinterpretación, realizada con mis armas y las de mi esposa, integrando ambos linajes en una composición inspirada en aquel escudo pétreo de Briviesca. Es una pieza que une recuerdo y creación: la piedra antigua que vi en 2002 y el trabajo digital que desarrollo ahora, con más experiencia, más técnica y una visión más madura de la heráldica.
Espero que os guste...


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