Como suele ser habitual por aquí, me apetece mostrar un ejercicio de comparación entre mis inicios y mi trabajo actual para reflejar la evolución del trazo y la técnica a lo largo de los años.
Por un lado, podéis ver uno de mis primeros diseños de armas, fechado en enero de 2010 —germen del que más tarde envié a mi querido amigo Alfonso Ceballos-Escalera, Marqués de la Floresta y Cronista de Armas de Castilla y León, para su certificación—. Por otro, una de las interpretaciones más recientes de este 2026.
Muestro hoy el diseño de armas que he realizado a un Conde por Georgia con sus 3 órdenes en su escudo, la Gran Cruz de la Orden del Águila de Georgia y la Túnica Inconsútil de nuestro Señor Jesucristo, la de la Reina Tamar y la Orden de la Corona.
Fiel a mi costumbre de compartir mis avances, aquí presento la última pieza de mi colección. Un diseño actualizado de mis armas familiares, en este caso diseño con nuevo manto de la Orden de Isabel la Católica y modificando la proporción de los tenantes, que suma a este camino que sigo recorriendo con la misma ilusión de siempre.
Los cráneos humanos —y, en sentido más estricto, las calaveras (cráneos desprovistos de mandíbula inferior)— constituyen cargas heráldicas de aparición excepcional en la tradición bajomedieval y renacentista. Su presencia, aunque marginal, está documentada en diversos armoriales y repertorios iconográficos. Se sintetizan a continuación los casos registrados.
Los testimonios más tempranos corresponden a las armas atribuidas a Awil‑Marduk, hijo de Nabucodonosor II, cuya representación comienza a difundirse en armoriales de mediados del siglo XV. En dichas fuentes, el nombre aparece generalmente deformado como Ewfullmer o variantes próximas. La inclusión del cráneo en este contexto debe interpretarse como un mueble simbólico de carácter legendario, propio de las series de armas atribuidas a personajes de la Antigüedad.
A partir de finales del siglo XV, se documentan igualmente escudos atribuidos a la Muerte, en los que figura una calavera o caput mortis como carga principal. Estos blasones pertenecen al ámbito alegórico, no a linajes reales.
El caso más antiguo que podría corresponder a un titular real es el de Francesco Carosio, obispo de Melfi, cuyo escudo con calavera aparece en las Crónicas del Concilio de Constanza. La versión más antigua localizada de dichas crónicas es de 1483, aproximadamente setenta años posterior al concilio, lo que introduce la posibilidad de que el blasón no reproduzca fielmente las armas efectivamente usadas por el prelado.
En el siglo XVI se registran dos ejemplos adicionales:
Conde de Macoy (Francia) — Escudo con calavera sosteniendo un hueso en la boca, mueble de carácter explícitamente macabro y de difícil interpretación simbólica dentro de la heráldica francesa del periodo.
Coeis (?) (Alemania) — Escudo con calavera acompañada de una planta de lirio de los valles, combinación iconográfica inusual que podría tener lectura funeraria o moralizante.
Ya en los inicios del siglo XVII se documenta un ejemplo alemán fechado en 1603, así como las armas italianas de Bonifaci, datadas en torno a 1605, ambos con presencia explícita de la calavera como carga principal.
Se conservan dos variantes adicionales del escudo atribuido a Francesco Carosio, así como otra versión de las armas atribuidas a la Muerte. Finalmente, se registra un nuevo ejemplo atribuido a Cam, segundo hijo de Noé, procedente de un armorial polaco, dentro del corpus de armas bíblicas o míticas.
Ejemplo más de las armas atribuidas a la Muerte:
Y laatribuida a Cam, el segundo hijo de Noé, procedente de un heraldario polaco:
Escudo de armas privativo de la familia Larrañaga Bilbao, descendientes de don Anselmo Larrañaga Iglesias y doña María Begoña Bilbao Olavarri, mis abuelos. Escudo registrado por el Cronista de Armas de Castilla y León. Lleva corona de hidalguía, por ambas ramas, y por cimera la cabeza de jabalí.
Hoy muestro las armas de otro Caballero de la Orden del Águila de Georgia y la Túnica Inconsútil de nuestro Señor Jesucristo, con el manto capitular que le corresponde. Por yelmo lleva un bacinete con su cota de malla.
Fiel a mi costumbre de compartir mis avances, aquí presento la última pieza de mi colección. Un diseño de mis armas, en este caso diseño de Georgia con águila de soporte, que suma a este camino que sigo recorriendo con la misma ilusión de siempre.
Fiel a mi costumbre de compartir mis avances, aquí presento la última pieza de mi colección. Un diseño de mis armas, en este caso un diseño ecuestre mejorado, que suma a este camino que sigo recorriendo con la misma ilusión de siempre.
Diseño de armas de un Caballero Gran Cruz de la Orden del Águila de Georgia, con el manto que le corresponde y establecido por el Real Colegio Heráldico de Georgia.
Fiel a mi costumbre de compartir mis avances, aquí presento la última pieza de mi colección. Un diseño de mis armas, en este caso nuevo yelmo frontal, que suma a este camino que sigo recorriendo con la misma ilusión de siempre.