Debo confesar mi profunda fascinación por el vasto y legendario universo de Juego de Tronos, y muy especialmente por El Caballero de los Siete Reinos. Esta nueva historia pone en el centro a Ser Duncan el Alto, un caballero errante cuyo porte y honor se reflejan en sus armas: un escudo del color del ocaso, donde se alza un olmo ancestral y, sobre él, brilla una estrella fugaz de plata. Con esta obra, presento mi propia interpretación de ese símbolo, nacida de la admiración por una saga que respira épica, destino y leyenda.

