domingo, 21 de abril de 2013

Nota del Barón de Latorre sobre la Casa Real de Saboya


CASA REALE DI SAVOIA


            De todos es sabido el problema dinástico que desde el año 2001 fue suscitado por el entorno del Duca d’Aosta y apoyado por este, dejándose seducir por cantos de sirena de determinadas personas con intereses particulares. Este escrito trata de aclarar una situación que en nada beneficia al mundo monárquico en general y al italiano en particular.
 
Todo empezó un 22  de noviembre de 2001 cuando once personas, todas ellos pertenecientes a la Consulta dei Senatori del Regno, se reunieron con el Duca d’Aosta en Roma. Sabiendo de la reunión, se personaron otras tres personas para participar en ella, sin haber sido previamente invitadas, entre ellas el Prof. Dott. Pier Luigi Duvina, sumamente contrariado por aquella reunión de la Consulta ya que excluía a casi todos los miembros de la misma. También por el hecho de que el príncipe Vittorio Emanuele estaba todavía en el exilio desde hacía 55 años en Suiza, que era donde tenían lugar las asambleas. La asamblea no podía ser convocada, entre otras cosas por el hecho de que se carecía del quórum necesario. Tanto es así que algunos de los presentes en la reunión lamentaron la inoportunidad de todo aquello ya que era inminente el regreso del príncipe Vittorio Emanuele en Italia.



                              Duca d’Aosta                      Aldo Alessandro Mola   

 
                S.A.R. Principe Vittorio Emanuele                  Pier Luigi Duvina


         En la reunión se hizo saber al Prof. Aldo Alessandro Mola que debería haber pedido al presidente de la Consulta dei Senatori del Regno, o en su defecto a los dos vicepresidentes, que se hubiera convocado la asamblea conforme a derecho, de forma que todos sus miembros estuvieran legalmente convocados,  cosa que no se hizo, por lo que la pretendida asamblea sólo era una reunión ad invito entre algunos miembros de la Consulta, a la cual también participó el Duca d’Aosta, que por cierto, nunca antes había asistido a una asamblea debidamente convocada. Se hizo evidente durante la reunión en algunos de los presentes la condescendencia y pleitesía dada al Duca d’Aosta y no al príncipe Vittorio Emanuele, lo que ya presuponía una clara maniobra del objeto de aquella reunión, la sustitución del orden dinástico, ya que es norma que en la Consulta el hacer referencia siempre al príncipe Vittorio Emanuele como legítimo sucesor y poseedor de todos los derechos dinásticos.

         Uno de los presentes utilizó un tono áspero en un confrontamiento con el Prof. Dott. Pier Luigi Duvina, a lo que, todo hay que decirlo, intervino amablemente el Duca d’Aosta aduciendo que lo dejasen en paz, puesto que los dos eran florentinos y entre florentinos siempre hay entendimiento. Al final de la acalorada discusión, siendo ya tarde para continuar con todo aquel despropósito, se terminó votando el no reconocimiento de la reunión de la asamblea de la Consulta, por carecer esta de legitimidad, no ajustándose a derecho, ya que en aquel momento la Consulta contaba con unos 62 miembros, frente a los 11 presentes. Resultaba evidente que más que mantener viva la Consulta lo que se estaba gestando era un cambio con premeditación y alevosía, en detrimento del  príncipe Vittorio Emanuele, y a favor del Duca d’Aosta. Más tarde comprendiendo el verdadero propósito de la reunión, dos de los presentes, no participaron en nada, mientras que cuatro de los once renovaron su fidelidad al príncipe Vittorio Emanuele.

         De todo lo acontecido fue informada toda la Consulta, y cinco de ellos optaron por renunciar a su pertenencia. Cinco sobre 62 que formaban la misma. La Consulta ha seguido trabajando sin ellos y tras la muerte del Duca di Santaseverina le han sucedido como presidentes: Prof. Emanuele Emmanuele, Dott. Sergio Pellecchi, y el presidente actual Prof. Dott. Pier Luigi Duvina. Actualmente forman parte de la Consulta dei Senatori del Regno un centenar de miembros.

         Los cinco miembros que en su momento abandonaron la Consulta, decidieron formar un consejo, proclive al Duca d’Aosta con el mismo nombre, actuando como presidente el Prof. Aldo Alessandro Mola, que estableció que el príncipe Vittorio Emanuele ya no es el legítimo sucesor, en base a que desde el año 1970, este se casó con una persona que no era de sangre real. Aduciendo que  tal y conforme indican las Regie Patenti de Vittorio Amedeo III di Savoia, Re di Sardegna, año 1780, después sustituidas por el Statuto Albertino, en 4 de marzo de 1848, no puede suceder al padre. Este es todo el razonamiento del Prof. Aldo Alessandro Mola, ideólogo de todo este contubernio.

A todo esto hay que tener en cuenta lo siguiente:


         1.- Las Regie Patenti conferían exclusivamente al Re, autorizar o denegar los matrimonios de los miembros de la Casa Reale di Savoia.

 

         2.- El Re, nunca ha repudiado el valor dinástico del matrimonio de su hijo el príncipe Vittorio Emanuele, si lo hubiese hecho, sin duda alguna habrían documentos que lo atestiguasen, y como no los hay, el matrimonio es válido a todos los efectos.

 

         3.- Por otra parte las disposiciones del Statuto Albertino promulgado el 4 de marzo de 1848, sustituyeron las normas de las Regie Patenti, teniendo estas validez tanto en el ámbito dinástico como en el derecho público.

 

         En la exposición de motivos del Statuto Albertino, el Re Carlo Alberto lo define como “Ley fundamental perpetua e irrevocable de la Monarquía”. Por consiguiente con su promulgación quedan derogadas todas las normas anteriores, tanto en el derecho público como en el dinástico.

 

         También hay que tener en cuenta que el Art. 81 del Statuto Albertino establece que “Toda Ley contraria al presente Statuto queda derogada”. Art. 2 “… el trono se hereda según la Ley Sálica”, que establece el siguiente principio “El trono pasa automáticamente del padre sovrano al primer hijo varón.

 

         En 1942, con la introducción del Código Civil, en su Art. 92 está prevista la aprobación del Re Imperatore para contraer un matrimonio no real.

         Con la entrada en vigor de la Costituzione en 1948, hay un vacío legal desde el punto de vista jurídico, pero no dinástico. Sin embargo la sucesión, llegado el caso, se haría de forma análoga a las casas reales europeas más afines. Durante mil años de  existencia de la  Casa Sabauda hasta hoy, el primer hijo varón  es el heredero legítimo, como siempre lo ha sido. Sólo el Capo della Casa Reale puede cambiar tal ordenamiento, al menos desde el punto de vista dinástico, y no jurídico-constitucional estando en estos momentos vigente el ordenamiento republicano, que lógicamente no le interesa el asunto.

         Hay que tener en cuenta que Umberto II nunca abdicó, y fue obligado a irse al exilio, también su hijo el príncipe Vittorio Emanuele que ha heredado todos sus derechos.

 
         4.- El Duca d’Aosta nunca ha estado en el exilio, sencillamente por que no ha sido ni es, el inmediato sucesor de los derechos dinásticos, siendo de una línea colateral y no de línea directa. Tanto es así que en su colegio electoral siempre ha podido ejercer su derecho al voto, de lo contrario la normativa constitucional lo hubiese avocado al exilio.

         5.- Si en el 1970 con matrimonio civil, y en el 1972 con el matrimonio eclesiástico el príncipe Vittorio Emanuele hubiera perdido su legal derecho de sucesión, el Parlamento italiano le hubiera permitido regresar a Italia, mandando al Duca d’Aosta al exilio. Personas como Alcide De Gasperi, Palmiro Togliati, antes de 1970, y Pietro Nenni, Giuseppe Saragat, Ugo La Malfa después, no lo hubiesen permitido.



         6.- Si es verdad que el Re Umberto II no fue a la boda en Teherán, pero en cambio asistió a la recepción que se dio en el Hotel Intercontinental en Ginebra.



         7.- El Re Umberto II y la Regina Maria Josè, fueron padrinos de su nieto el príncipe Emanuele Filiberto, el 23 de julio de 1972, que tuvo lugar en la casa de la Reina en Merlinge.



         8.- En el 4 de junio de 1978, tuvo lugar en Beaulieu sur Mer, cerca de Niza, un recibimiento de cerca de 10.000 italianos venidos de todas partes. Allí fue presentado su hijo y su nuera al pueblo dando su consentimiento y oficializando así, de forma pública y notoria el matrimonio.



         9.- El Duca d’Aosta no posee ningún documento, ni uno sólo, en el cual el Re Umberto II le transmita o le declare heredero de algo.



         10.- Desde el matrimonio del príncipe Vittorio Emanuele, hasta la muerte del Re Umberto II en 1983, pasaron 13 años en los cuales el Sovrano tuvo tiempo para reflexionar y decidir sobre la sucesión. Pero no lo hizo. Además de que nunca se hizo a lo largo de los mil años de historia sabauda, sin escribirlo de puño y letra, y sin comunicarlo al pueblo como es preceptivo. Sostener lo contrario es ofensivo para la caballerosidad, prudencia y corrección del Re Umberto II.



         He aquí unas declaraciones del Prof. Aldo Alessandro Mola el 7 de julio de 2006, que dice “…y para cortar de raíz cualquier tipo de los nombres, cargos y funciones a los que como es el caso de Vittorio Emanuele di Savoia y su hijo Emanuele Filiberto que usan ahora títulos totalmente fantasiosos, ya que están excluidos de la sucesión dinástica …” El susodicho profesor dice esto a causa del matrimonio del príncipe Vittorio Emanuele con Marina Ricolfi-Doria, en 1970. Así pues para el Prof. Aldo Alessandro Mola el príncipe Vittorio Emanuele ya no es desde 1970 sucesor del Re Umberto II.

 

         A tenor de todo esto uno se pregunta ¿Porqué el Prof. Aldo Alessandro Mola en 1992 para ingresar el la Ordine dei Santi Maurizo e Lazzaro se dirige al príncipe como S.A.R. il Príncipe Reale Vittorio Emanuele di Savoia, si no era el Capo della Casa desde 1970?, que se sepa jamás a renunciado a su pertenencia.



         Un año después se refiere al príncipe Vittorio Emanuele como Capo della Casa, como Altezza Reale, Principe Reale y como legítimo sucesor del Re obteniendo así el grado de ufficiale. Que se sepa jamás ha renunciado a tal distinción.



         Y ¿como es que el Prof. Aldo Alessandro Mola, todavía en 1995 se refiere al príncipe Vittorio Emanuele como SAR il Príncipe Reale como legítimo sucesor de su padre el Re para formar parte de la Consulta dei Senatori del Regno?, pues fue el príncipe quien le dio el visto bueno para ingresar en la Consulta.



         Y ¿Cómo es que más tarde, en 1995 y dirigiéndose siempre  al príncipe Vittorio Emanuele, obtiene el grado de Grande Ufficiale?, tampoco a día de hoy se sabe de su renuncia.



         En todos estos casos el Prof. Aldo Alessandro Mola se refiere al príncipe Vittorio Emanuele como Capo della Casa y como legítimo sucesor. Pero en el año 2001 el Prof. Aldo Alessandro Mola decide que el príncipe Vittorio Emanuele ya no es Principe Reale, ni legítimo sucesor, ni Capo della Casa desde la fecha del matrimonio, o sea, desde hace 31 años. Pero para ingresar y permanecer en las órdenes dinásticas, si lo es, ¡pues vaya contradicciones oportunistas!.



         Concluyendo, el cambio en la línea de sucesión sólo era competencia del Re Umberto II, y no lo hizo en 13 años que tuvo para hacerlo, desde la fecha del matrimonio del hijo en1970, hasta que falleció el 18 de marzo de 1983. Lo que no hizo el Re durante 13 años, quiso hacerlo el Prof. Aldo Alessandro Mola en 2001, 31 años después. Uno se pregunta ¿Con que autoridad superior a la del Re?, ¿Por medio de que privilegio?, pues los privilegios de unos pocos no constituyen ley. “Privilegia paucorum non faciunt legem”, la coherencia siempre es una virtud.








Este es el famoso documento personal entre padre e hijo al cual el Duca d’Aosta y el Prof. Aldo Alessandro Mola, le ha dado una relevancia que obviamente no tiene.

A falta de documentos oficiales, sólo se exhibe una fotocopia de una carta privada fechada el 25 de enero de 1960,  cuando el Re no era proclive a un eventual matrimonio con una persona no de sangre real, advirtiendo así a su hijo de las consecuencias que podría llevar tal matrimonio. Pero el Prof. Aldo Alessandro Mola olvida que en tal caso el Re hubiese hecho lo siguiente: Lo habría puesto en conocimiento de los miembros de la familia real, habría escrito a todas las cortes europeas para comunicar el hecho, lo habría hecho público a todo el pueblo italiano, en definitiva, cuantas cosas hubieran sido necesarias, aclaratorias y determinantes para que no hubiesen dudas ni equívocos en su decisión, y sin embargo no hizo nada de todo esto. Así pues la famosa carta privada del 25 de enero de 1960 es sólo eso, una carta privada entre padre e hijo como reprimenda ante un eventual matrimonio con la Srta. Dominique Claudel. La susodicha carta no esta firmada como Re Umberto II, si no como Tuo Papà. El Re tuvo tiempo más que suficiente para haber cambiado lo que hubiese querido cambiar, pero no lo hizo.

         Como ya he dicho, el 4 de junio de 1978, en  Beaulieu sur Mer, cerca de Niza y a unos 20 Km de la frontera italiana, el Re presentó a todos los italianos allí reunidos a su hijo y a su nuera en el balcón, oficializando así su consentimiento al matrimonio. En ningún momento el Prof. Aldo Alessandro Mola dijo absolutamente nada, sólo en el año 2001. Hay que ver como la gente cambia de opinión, pues así va el mundo.

         Existe en cambio, no una carta privada, sino un documento oficial registrado en Losanna, el 7 de diciembre de 1983, en la “Greffe Municipal, Bureau des Déclarations, en la que reza “Los herederos designados por S.M. il Re Umberto II …, son: La Reina María José, las princesas María Pía, María Gabriela y María Beatriz”, con el testimonio de los ejecutores testamentarios de S.M. Umberto II, a saber: Simeone di Sassonia Coburgo, Re di Bulgaria, Maurizio d’Assia, Langravio d’Assia, y Guibert d’Udekeim, segretario del Duca di Genova”, “…reconozco que el príncipe Vittorio Emanuele como Capo della Casa di Savoia, así como Gran Maestro del SS. Ordine de L’Annunciata e dell’Ordine dei Santi Maurizio e Lazzaro, así como depositario de los Grandes Collares de la Annunciata. Todo ello con las firmas de los albaceas descritos.

         El 29 de junio de 1966, en el vigésimo aniversario del exilio, el Re Umberto II, en Palma de Mallorca, a bordo de la turbo-nave “Ascania”, dijo: “La Consulta dei Senatori del Regno, se ha constituido con mi consentimiento entorno al núcleo original del Senato del Regno, digno continuador de la sabiduría y tradiciones del glorioso Senato del Regno …” el primer presidente fue nombrado por él en 1969 en la persona del Prof. Giuseppe Papas, que la presidió hasta 1980, siempre teniendo al príncipe Vittorio Emanuele como príncipe heredero, incluso después de su matrimonio en 1970. Lo mismo hizo el Prof. Ettore Paratore, en el cargo hasta 1983, y así hasta después de la muerte del Sovrano,  por el Prof. Vinigi Grottanelli en 1986, y el Prof. Emilio Bussi. Lo mismo ocurrió en 1989, bajo la presidencia del almirante, Medalla de Oro, Gino Brindelli. Le sucede en la presidencia el Prof. Alfredo Covelli, que el 15 de enero de 1994, expresa al príncipe Vittorio Emanuele la misma fidelidad inquebrantable que le tenía a su padre el Re difunto. Siempre el Prof. Alfredo Covelli vió en el príncipe a un hijo, así como “Supremo garante y máximo representante de la dinastía unificadora nacional”. Sucede al Prof. Alfredo Covelli, el Duca di Santaseverina, siempre fiel al príncipe Vittorio Emanuele, así como sus sucesores Prof. Emanuele Emmanuele y el Prof. Sergio Pellechi.

         Todos estos ilustres personajes que presidieron la Consulta dei Senatori del Regno, han sido fieles a lo que encarna y representa el príncipe Vittorio Emanuele. Por lo visto los políticos tipo Ugo La Malfa, Sandro Pertini y Francesco Cossiga, y la misma constitución republicana, no han estado ni atentos, ni vigilantes para enviar y tener en el exilio, después de 1970 al Duca d’Aosta, pero si al príncipe Vittorio Emanuele. A pesar de todo el Prof. Aldo Alessandro Mola empecinado en lo suyo.

         Hoy, el actual presidente de la Consulta dei Senatore del Regno, al que tengo por un gran amigo el Prof. Dott. Pier Luigi Duvina, tiene el honor y la responsabilidad de guiar los destinos de la Consulta bajo el legítimo heredero, el príncipe Vittorio Emanuele di Savoia. Gracias a él he podido confeccionar toda esta historia.

         Desde aquí hago un llamamiento a los responsables del Colegio HeráldicoAntoniano de Lisboa,   y a la Accademia Teutónica di Enrico VI di Hohenstaufen di Palermo en Sicilia en las cuales figura Amedeo di Savoia-Aosta como Duca di Savoia, título que no le corresponde, a que hagan honor al sentido común y a la legalidad, sustituyendo el título Savoia por el de Aosta, que es al que realmente tiene derecho.
 
         También me permito, desde este humilde púlpito, dirigirme personalmente al Duca d’Aosta, para que recapacite sobre su postura, pues a todas luces no ha sido bien asesorado, posiblemente víctima de malas interpretaciones y de malos consejos de su entorno, pero todavía llega a tiempo, para que renueve su fidelidad al que ha sido siempre y es, el verdadero y legítimo poseedor de los derechos dinásticos recibidos de su augusto padre, a S.A.R. il Principe Reale Vittorio Emanuele di Savoia. Al que Dios guarde muchos años. ¡¡¡Viva l’Italia!!!

Ho detto.


Vicente Latorre y Valero

Guardia d’Onore

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada